Valera es cruce de rutas migratorias andinas. Muchas niñas y niños quedan al cuidado de abuelas, tias o vecinos mientras madres y padres migran, una situación que multiplica el riesgo de violencia y abandono.
La sede arranca con brigadas médicas comunitarias, kits alimentarios y la escuela de adultos protectores, en alianza con parroquias, escuelas y colectivos locales.
El primer año tiene una meta publica: 1.000 adultos formados y 500 niñas y niños con atención médica y psicológica.
Reabrimos en tres países. Sostén la operación.
Cada donación se asigna a un proyecto y a una sede, y se reporta cada trimestre.